miércoles, 11 de febrero de 2009
Yo, periodista genital
Como ya tiene varios meses mi primer artículo en este cuaderno de reflexiones (eso de los post lo seguiré usando, mientras me dejen los sectarios del neoperiodismo imperante, para esos papelitos amarillos autoadhesivos), he decidido engañar un rato a mi fiel pereza y volver a darme una vuelta por aquí. Principalmente, para ciscarme en esa chusma de arribistas con más vocación por el salto con pértiga que por el oficio de informar; esos que pretenden brincar sobre los años de experiencia y conocimiento de los 'viejos del papel' aupados por ese traje del emperador bordado con blogs, facebooks y google maps que hoy pretende vestir el llamado periodista 'digital', ese especimen que, por fin, ha llegado para inventar el periodismo de verdad y acabar con esa falacia que se venía haciendo hasta ahora a costa de nuestros pobres bosques. Yo, por mi parte, seguiré perteneciendo a la estirpe, cada vez más rancia, desde luego, del periodista genital, esto es, el que cada vez está más hasta los cojones de tanta tontería.
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1 comentario:
Hasta los cojones estamos muchos querido periodista genital, pero lo malo es que, aunque alguno se da cuenta como tú, como Urbaneja y pocos más, nadie sale del remolino del fango que los va engullendo, y mucho me temo de que además no hay manera de zafarse. En fin que saludaremos a los robles desde el toril con una copita de zarzuela en la mano
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