miércoles, 11 de febrero de 2009

Yo, periodista genital

Como ya tiene varios meses mi primer artículo en este cuaderno de reflexiones (eso de los post lo seguiré usando, mientras me dejen los sectarios del neoperiodismo imperante, para esos papelitos amarillos autoadhesivos), he decidido engañar un rato a mi fiel pereza y volver a darme una vuelta por aquí. Principalmente, para ciscarme en esa chusma de arribistas con más vocación por el salto con pértiga que por el oficio de informar; esos que pretenden brincar sobre los años de experiencia y conocimiento de los 'viejos del papel' aupados por ese traje del emperador bordado con blogs, facebooks y google maps que hoy pretende vestir el llamado periodista 'digital', ese especimen que, por fin, ha llegado para inventar el periodismo de verdad y acabar con esa falacia que se venía haciendo hasta ahora a costa de nuestros pobres bosques. Yo, por mi parte, seguiré perteneciendo a la estirpe, cada vez más rancia, desde luego, del periodista genital, esto es, el que cada vez está más hasta los cojones de tanta tontería.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Me rindo porque meriendo

"Aunque esté todo perdido, siempre queda molestar". Lo leí en una pintada en alguna fachada madrileña hace ya tantos años... Y desde entonces suelo recurrir a aquella frase para explicar por qué todavía sigo pegándome cabezazos contra todo lo que no me gusta, aunque ello perjudique seriamente mi salud mental y económica. Así que ahora que parece que para buscar trabajo en este querido y maltratado oficio del periodismo se hace necesario tener otro inútil y desperdiciado espacio en este basurero de la blogosfera, izo mi bandera blanca e inicio un nuevo espacio de refunfuñe para, al menos, tratar de molestar un poquito. Agradecido.